VEIN VETA · Grabado en madera · Barcelona
Nos envías una foto. La retocamos a mano y la grabamos en un marco que fabricamos nosotros.
Cómo funciona
Cuatro pasos, en orden. Ves el diseño antes de que toque la máquina.
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Nos envías tu foto
Vale la del móvil. Si no sirve, te lo decimos antes de cobrarte nada.
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La preparamos a mano
Ajustamos luces y contrastes para que el grabado tenga profundidad. Entre una y dos horas de trabajo.
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Te enseñamos cómo va a quedar
Recibes una previsualización. Cambiamos lo que haga falta hasta que digas que sí.
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Grabamos y montamos
Grabamos la pieza, la montamos en su marco y sale hacia tu casa.
Ninguna pieza se graba sin que la hayas visto antes.
Producto insignia
Retrato de tu mascota, grabado en madera
Nos envías una foto. La retocamos a mano y la grabamos en un marco ovalado que fabricamos y teñimos nosotros.
- Fina madera de álamo
- Marco ovalado fabricado en nuestro taller
- Ves el diseño antes de grabar
70 €
Encargar un retratoLo que dicen quienes ya tienen el suyo
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Lo abrí y me puse a llorar. Es clavado.
Alba — Barcelona
Recibió su retrato como regalo
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Es Silken. No se parece a Silken, es Silken.
Jen — Barcelona
Recibió su retrato como regalo
Creemos que lo que importa merece ser recordado.
Empecé por curiosidad.
Siempre me ha gustado hacer cosas con las manos y trabajar con materiales que no son perfectos. Compré una grabadora láser pequeña y estuve un tiempo haciendo pruebas simples: nombres, dibujos, algún regalo.
Hasta que intenté grabar una fotografía. Salió mal, pero ahí me enganché.
Me obsesionó entender por qué unas zonas desaparecían y otras se quemaban de más. Cómo conseguir que una cara siguiera teniendo expresión después de pasarla a madera. Empecé a repetir pruebas, a cambiar ajustes, a preparar cada imagen una por una. Sin darme cuenta, dejó de ser curiosidad.
Lo más difícil no es grabar. Es saber qué quitar.
Una fotografía tiene miles de cambios de luz y color. La madera trabaja con contraste. Si intentas conservarlo todo, el resultado suele ser peor.
Hay que decidir qué pelos importan, dónde necesita más profundidad la mirada, qué sombras están tapando una expresión. Los perros muy oscuros o muy claros son los más difíciles.
No busco copiar cada píxel. Busco que cuando mires el grabado, sigas reconociendo a tu perro.
Por eso madera, y no papel ni lienzo.
La madera ya tiene algo antes de que yo haga nada: veta, marcas, una textura propia. No es una superficie donde imprimir una imagen. Cuando el láser la graba, la imagen entra en el material y pasa a formar parte de él.
Y envejece bien. Puede oscurecer, cambiar de tono, y sigue teniendo carácter. Para algo hecho para conservar un recuerdo, me pareció el material más honesto.
Nunca hago dos piezas iguales. Aunque el diseño sea el mismo, la veta cambia y el grabado reacciona distinto. Me gusta ese momento en el que una tabla vacía empieza a convertirse en una cara que reconoces.
Llevo tres años haciendo esto. Cada pieza sale de mi taller en Barcelona: preparo la imagen, ajusto la máquina, lijo, tiño el marco y lo monto. No externalizo nada.